
El pasado 10 de septiembre vivimos una experiencia única en la que la danza y la música se entrelazaron con sensibilidad y maestría. Begoña Olavide, con su voz y el sonido ancestral de la salterio, y Javier Bergia, con su guitarra y poesía musical, guiaron un taller que fue mucho más que aprendizaje: un viaje compartido hacia la emoción y la creatividad.
Los participantes descubrieron cómo el movimiento dialoga con la música en un espacio inclusivo y cercano, donde cada gesto y cada nota se convirtieron en celebración. Fue un encuentro que dejó huella, recordándonos que el arte es puente y refugio.
Conoce a Javier Bergia y a Begoña Olavide.